Matar a un ruiseñor, una historia fascinante

Matar a un ruiseñor (11 de julio de 1960) es una novela gótica sureña basada en la desigualdad, en la injusticia social, en los prejuicios raciales y en la pérdida de la inocencia, donde la incertidumbre, el desengaño y la confianza traicionada hacen acto de presencia a lo largo de toda la historia.

Y es cierto que esos temas forman parte de esta maravillosa obra, sin embargo, después de haberla devorado en numerosas ocasiones he podido darme cuenta de que detrás de todo ese telón de injusticias, odios y desigualdades, se descubre un mundo extraordinario repleto de calidez, humor, compasión y coraje:

«Boo era nuestro vecino, nos había regalado dos muñecos de jabón, un reloj descompuesto, con su cadena, un par de monedas de las que traen buena suerte, y la vida de Jem y la mía. Nosotros nunca habíamos devuelto al tronco del árbol lo sacado de allí; nosotros no le regalamos nunca nada, y eso me entristecía».

Matar a un ruiseñor: la historia

Matar a un ruiseñor

Escena de la película Matar a un ruiseñor | De izquierda a derecha Jem, Scout y Dill

Matar a un ruiseñor transcurre en un pueblo ficticio de Alabama llamado Maycomb, en 1930. Scout Finch, hija de Atticus, actúa como narradora y como protagonista de la novela. Junto a su hermano Jem vivirá aventuras mezcladas con imaginación, fantasía, hazañas y proezas inconcebibles, donde ambos deberán enfrentarse a:

  • Perros rabiosos.
  • Casas espeluznantes.
  • Mecanismos que chirrían.
  • Calles polvorientas.
  • Personajes pintorescos.

En el inicio de la historia aparece un niño llamado Dill, con quien Scout y Jem entablan amistad. Los tres sienten miedo y al mismo tiempo fascinación por su vecino, Boo Radley. Con el paso de los días intentan averiguar las razones por las que permanece escondido en su mansión, e inventan nuevas formas para lograr que Boo salga de su casa, sin conseguirlo.

Llega un día en el que a Atticus le encargan la defensa de Tom Robinson, un hombre de color acusado de violar a una mujer (Mayella Ewel). En contra de los ciudadanos de Maycom, Atticus acepta el caso, asumiendo por anticipado los problemas a los que más tarde deberá enfrentarse.

Atticus no desea que los niños presencien el juicio, por lo que Scout, Jem y Dill deciden romper esa norma y observarlo en secreto. A pesar de las considerables evidencias de inocencia, la situación no se desarrolla como se esperaba y desemboca en un clima cargado de tensiones, discusiones y amenazas.

Bob Ewel, humillado por las historias que han salido a la luz durante el juicio, jura vengarse de Atticus. Aprovechando una noche en la que Scout y Jem vuelven de la fiesta de Halloween ataca a ambos niños, pero la aparición de un hombre misterioso da lugar a un final repleto de suspense y emoción.

Harper Lee y Matar a un ruiseñor

Matar a un ruiseñor

Fotografía de Nelle Harper Lee (1926 – 2016)

Matar a un ruiseñor se convirtió en un éxito instantáneo. En 1961 ganó el premio Pullitzer y en 1962 fue llevada al cine de la mano de Robert Mulligan. El título original de la novela era Atticus, pero Harper Lee decidió cambiarlo.

Su editor le aconsejó que no realizara el cambio, que si lo hacía solo se venderían unos cuantos ejemplares. Hoy en día el libro ha vendido más 30 millones de copias.

«Nunca esperé ninguna clase de éxito con Matar a un ruiseñor. Estaba esperando una muerte rápida y misericordiosa a manos de los críticos. Al  mismo tiempo esperaba que a alguien le gustara lo suficiente como para darme ánimos. Ánimos públicos».

«Esperaba unos pocos, como dije, pero recibí un montón. De algún modo esto fue tan aterrador como la muerte rápida y misericordiosa que yo me esperaba».

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