• Sophia Lucy Jane Lane, más conocida como Lucy Clifford, o Mrs. W. K. Clifford, nació en Londres, el 2 de agosto de 1846. Fue una escritora y periodista victoriana que gozó de notable éxito.

  • Imre Kertész (Budapest, 1929 – 2016) fue un escritor húngaro, articulista y traductor, que recibió el Premio Nobel de literatura en el año 2002, en especial, por su novela Sin destino, y en general, por una obra que ha venido conservando la frágil experiencia del individuo frente a la brutal arbitrariedad de la historia.

  • Isaac Bashevis Singer nació en Leoncin, Polonia, el 21 de noviembre de 1902, y falleció en Miami, Florida, el 24 de julio de 1991. Fue un escritor judío en lengua yiddish y ciudadano polaco (se crio en el barrio judío de Varsovia), que obtuvo la nacionalidad Norteamericana en 1943, y al que concedieron el Premio Nobel de Literatura en 1978.

  • Margaret Murray, cuyo primer apellido era Alice, nació en Calcuta (India) en julio de 1863. Proveniente de una familia inglesa de clase media, su infancia y su juventud transcurrieron entre India, Londres y Alemania. Se formó como enfermera y como trabajadora social, hasta que en 1894 comenzó a estudiar egiptología en la UCL (University College London).

  • Sławomir Mrożek nació en Borzęcin (Polonia) en junio de 1930. Fue un dramaturgo, escritor, dibujante satírico y periodista político que expresó, a través de sus historias, el comportamiento humano concebido desde la enajenación y el desequilibrio, o perturbación, y el abuso de poder de los sistemas totalitarios.

  • Gertrud Kolmar | Gertrud Käthe Chodziesner | (Berlín, 1894 – Auschwitz, 1943¿?), proveniente de una familia numerosa judío-alemana de clase media, que vivía en el barrio berlinés de Charlottenburg, fue una escritora lírica, prima de Walter Benjamin, y considerada una de las mejores poetas en lengua alemana.

  • Shūji Tsushima (Kanagi [Japón], 19 de junio de 1909 – Tokio [Japón], 13 de junio de 1948), más conocido como Osamu Dazai, fue un novelista japonés y uno de los escritores del siglo XX más apreciados de su país.

  • Peter Hajnóczy (Budapest, 1942 – 1981) nació como lo que entonces se consideraba un niño ilegal. Anna Hasznos, su madre (a la que no conoció hasta cumplir los treinta), al verse sola lo entregó en acogida. El nombre real de Peter era Hashtosi Ödön, pero lo cambió por el de Béla Hajnóczi Ödön, para terminar, en 1925, con el definitivo y por el que hoy se lo conoce.

  • Margaret Oliphant Wilson fue una novelista, cuentista, redactora y ensayista de la época victoriana. Gran aficionada desde niña a los juegos literarios y a la escritura, su infancia transcurrió entre Midlothian, muy cerca de Edimburgo, y Liverpool, lugar al que se trasladó junto con su familia en 1838, aunque nunca olvidó ni sus raíces ni su herencia escocesa.

  • Carmen Lyra, seudónimo de Maria Isabel Carvajal Quesada, nació en San José de Costa Rica, en el barrio de Amón, en 1887. Cursó los estudios primarios en el Edificio Metálico (en la escuela de barrio Julia Lang). Al finalizar estos se matriculó en el Colegio Superior de Señoritas, donde obtuvo el título de maestra en 1904.

  • Sus libros fueron quemados públicamente en la infame acción contra el espíritu antialemán, que tuvo lugar en la plaza de la Ópera de Berlín, al grito de Goebbels: «¡Contra la frivolidad y la insolencia! ¡Por el respeto y la veneración al inmortal espíritu del pueblo alemán! ¡Devorad, llamas, los libros de Kurt Tucholsky!».

  • Cecilia Bóhl de Faber y Ruiz de Larrea (Suiza, 1796 – Sevilla 1877) publicó su primera obra en El Artista (1835), mucho antes de convertirse en Fernán Caballero. El relato —llamado novelita en la época—, La Madre o El Combate de Trafalgar, apareció firmado con las iniciales C. B.

  • Con los Cuentos negros de Cuba, Lydia Cabrera nos trasladó a las leyendas de antaño, fantásticas y encantadoras, envolventes, divertidas y emocionantes, aquellas que tenían como protagonistas aguas, vientos y caminos, animales, hombres, mujeres y universos repletos de misterio.

  • Matar a un ruiseñor es una novela gótica sureña basada en la desigualdad, en la injusticia social, en los prejuicios raciales y en la pérdida de la inocencia, donde la confianza traicionada, la incertidumbre y el desengaño hacen acto de presencia a lo largo de toda la historia.

  • Duelo a espadas en el siglo XIX, tan perseguido por unos como alentado por otros, tan decente y legal, por cuestiones de honor, como indecente y monstruoso, pues no era digno de caballeros el batirse hasta la humillación, o tal vez hasta la muerte si así se decidía, de uno de los contendientes.